Quiero expresar mi solidaridad con la empleada de correos crucificada en esta lista, con quien no me une v�nculo alguno y a quien no conozco ni dado su caracter aspiro a conocer. El mal humor no es uno de los siete pecados capitales, dejemos a los malhumorados por naturaleza en su perpetuo cabreo, que imagino que seremos muchos los que no estamos para fiestas. |
